Tache
º º º
Me detuve a las orillas de la vida
a mirar pasar mis pensamientos.
A ratos reñí
en mis adentros
en el afán de retener
contadas experiencias.
Algunas, tomaron camino
de ausentes emigrados;
otras se hicieron una
con mi piel mojada.
Sentí enmudecer el tiempo
en mis humores
y palpitar mis espacios
con sugestión y agrado.
Empalmadas varias décadas
y en manojo,
han hecho de mi andar
un buen trayecto,
una pugna sin fin
toda una apuesta.
¿Cómo seré después..?
No sé.
Me corroen las ganas de saberlo.
º º º
º º º
Recuerdos miles.
Ayeres muchos;
caminos todos.
Silencios rotos,
besos robados.
Cristal ardiente,
rumbo cambiante.
Atardecer dormido.
Pleito callado.
Andar errante,
risas ahogadas,
sudor candente.
Amor ingenuo.
Intenso rubor
adolescente.
Líquidos sueños,
brisa de otoño.
Hablar callando,
mentir diciendo.
Praderas verdes,
veredas quietas.
Delicadeza extrema,
manos que tiemblan.
Buscar ternura,
dejar que ruede,
desear que pare,
ansiar que siga.
Hundir las manos,
callar la mente.
Prohibir que abra
heridas miles.
Trazar el rumbo
romper al límite.
Frenar distancias;
guardar palabras,
lanzar sonrisas.
Decir te odio,
mentir te quiero.
Burlar mañanas,
humear espejos.
Querer su cuerpo
guardar las ganas.
Temer la espera,
para otros tiempos.
Rodar caminos,
ver el mañana,
sentirse joven,
tocar el cielo.
Benditas ruedas,
giran el alma.
Tienen la altura
de dar prestancia.
º º º
Bienvenido
º º º
Parecidos a un tronco hueco
nos hicimos grandes
para acogerte en nuestro regazo
y darte vida y darte sueños.
Hicimos del vientre femenino
un continente interminable
para ser tu canal
y que entraras a este mundo
sin obstáculo y pretexto.
Nos hicimos de una forma
y de todas las formas
para que tus pies pequeños
que un día serán enormes
dejen en el universo
una huella eterna y sosegada.
Nos hicimos fuertes
para darte templanza
y alimento.
Y también un poco frágiles
para enseñarte a serlo
sin que por eso pierdas fortaleza.
Nos hicimos uno
para contener tu espera
y hacer de tu llegada
una fiesta sublime
de esperanzas y certezas.
Te abrazamos dentro
y hoy podemos abrazarte fuera.
Dejaste de ser una idea latente,
un anhelo
y por momentos impaciencia,
para consolidarte
en una realidad viviente.
Renunciaste por fin
a ser secreto oculto
y hoy te entregas a nosotros
para darnos la ocasión
de amarte.
º º º
¿A qué suena el pasado?
º º º
No vi correr el tiempo,
ni sospeché siquiera que llevara prisa.
Yo seguí mi camino,
sin detención, sin pensamientos,
sin contemplar que hubiera un mañana,
pero eso sí, con un poco de pasado
incrustado en mis espaldas.
Hoy, todavía me pregunto qué sucedió.
En mis oídos sigue sonando la música de antaño
pero en mis piel rebotan asonancias estridentes
que mi cerebro se niega a procesar.
Mis ojos se muestran incrédulos
ante el revolucionario abecedario simbólico
que sólo la disciplina
y el deseo de no quedar fuera de la vida
me dispusieron a aceptar.
He creado ya un diccionario novedoso
aderezado de modismos cibernéticos,
arrobas, escaneos y ploteos;
I phones, I tunes, I pods,
I pads y hasta uno que otro ¡Ay wey!,
que ya forman parte de mi acervo.
La vida pasó y no salgo del asombro.
Las paredes antes rebuscadas y
cuajadas de Cristos rotos, iconos religiosos
y retratos familiares en sepia y en colores,
se han visto trasnsformadas
en espacios lisos y blancos
que más que un recibidor
se mimetizan con la estructura
de un quirófano frío y agreste
que han dado por llamar minimalista.
Se fueron las bóvedas,
los adornos cargados, los pianos de cola
y las múltples colecciones
de candiles y cristales.
Con la tecnología complicada,
también llegó a nuestra vida,
lo liso, lo simple, lo llano y lo sencillo.
Un botón, una tecla, un micro chip
y una invisible fibra óptica,
tornaron lo grandioso
tan pequeño como un nano
y a la mortal persona,
le están quitando lo humano.
º º º
Casa de Frans Blom. San Cristobal de las Casas, Chiapas.
Carcajada
º º º
Carcajada hecha flor.
Blancura erótica
que haces con tus formas
la insinuante invitación
al arrobamiento excitante
de una caricia tersa.
Suavidad sensual
que hipnotiza los sentidos
y suspende los suspiros
hasta arrastrarlos
a la embriaguez
de una mirada suave.
Cualidad masculina
que penetra con embeleso
cada poro de la piel
desde la cruz al remache
y envuelve con seducción
la ausencia real de palabras.
Refinada en tu templanza
te yergues sencilla
luchando contra la altivez
que podría infundirte
tu belleza radiante.
En cambio,
te enarbolas
moviéndote sin temor
allanada por la brisa de los vientos.
Tu blanco invita al amor
mientras que el ocre amarillo de tu centro
instiga a la pasión y al desacierto.
º º º






